Mi luna

25 01 1998

Mi luna tenía manos de seda

que tocaban el latir del corazón.

Mi luna tenía infinitos luceros

que me miraban y me sonreían.

Mi luna tenía una rosa roja

que me besaba en la comisura de los labios.

Mi luna tenía piel de algodón

que me acompañaba en las noches

Mi luna tenía voz de ángel

que acariciaba mis oídos.

 

Diabólica niebla que eclipsó mi luna,

que se esfumó, que se fue, que no volverá…

Y sólo vivo por el recuerdo que pasó,

que sigue pasando en mi mente embriagada

por el deseo que se escapó de mi.

 

En este lejano horizonte hay mil lunas,

pero ninguna será como ella,

que brilló en lo más profundo de mi universo.

Sólo mi luna puede encender la chispa de mi amor.

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Tarde herida

7 01 1998

Sangra la tarde herida

por la lucha de este amor que se va

tiembla como las hojas secas

por el frío de vivir.

 

Más el mañana no llama

a la triste puerta de mi existir

melancólicas corolas marchitas

que el sol no seca.

 

Tarde herida, muerta tarde

que me envuelves

en este lento atardecer

los astros brillaran cuando salga el sol.