¡Inclina tu balanza!

Todos los años es lo mismo, parece que sólo nos acordamos de nuestro cuerpo cuando hace buen tiempo, ¿y el resto del año qué? No es posible que intentamos perder en un par de meses lo que hemos ido acumulando en diez o incluso en años. Por el mes de abril o incluso antes nos empezarán a bombardear con anuncios de cuerpos 10, chicas que desayunan y cenan cereales hipocalóricos, anti celulíticos, reductores que teóricamente nos dirán que funcionan mientras dormimos, pastillas varias que queman calorías, otras que te hacen orinar… ¿Sigo? Con la llegada del buen tiempo, renovaremos nuestro armario con la ropa de la nueva temporada, tú te mirarás en el espejo y verás cómo asoma este michelín que antes no estaba, los pantalones te apretarán y lamentarás haber comido tanto en Navidad. Conforme avance el tiempo hacia el verano, llevarás menos ropa hasta que termines  tumbándote  en la toalla con bikini. Y aquí es donde empezará tu Operación: la Operación Bikini.

OPERACIÓN BIKINI

Me pregunto si esta operación a la que todos los años recurrimos es tan sólo estética. Y desgraciadamente creo que sí.  Vivimos en una sociedad en que valoramos más lo exterior que lo interior. No voy a entrar aquí en un debate sobre si son más importantes los valores de cada persona o su físico. Este ahora no es el tema. Simplemente voy a deciros que para mí la operación bikini es perder lo más rápidamente posible estos kilos de más y cieg@s vamos a creernos todo lo que estás publicidades nos quieren transmitir: que los milagros existen. ¡Y vaya si existen! El milagro es que después de haber probado diversos métodos para adelgazar continuemos pensando al año siguiente que los milagros todavía existen. Pues va a ser que no…

LAS DIETAS QUE NO FUNCIONAN

 

Todas las que se incluyen en la operación bikini. A ver si me explico, si sólo te sobran dos quilos puede que sí que te funcionen, pues tienes poco que perder, pero si lo que te sobra es bastante,  pues va a ser que no. No puedes ir a contrarreloj para lograr lucir un bikini y si puede ser de dos tallas menos. Aquí se incluyen todas las dietas restrictivas, y las milagrosas dietas que inundan las revistas tipo: “come sólo melón por una semana”. Lo más probable es que con estas dietas te venga después un efecto yo-yo al volver a comer “normal”.

LAS DIETAS QUE SÍ FUNCIONAN

 

Las constantes y las equilibradas, como exigen esfuerzo y rigurosidad son las que menos seguimos.  Si lo que te sobra es bastante mejor acudir a un especialista que será el que te aconsejará y guiará para que se cumplan tus expectativas.  Para saber si debemos acudir a un médico lo mejor será empezar por calcular el índice de masa corporal. Se calcula dividiendo tu peso por tu altura al cuadrado. Si te da un valor inferior a 25 no tienes sobrepeso; de entre 25 a 30 tienes sobrepeso; si superas los 30 tienes obesidad. La obesidad se considera una enfermedad y debe ser tratada por un profesional.

Piensa que tu cuerpo es una balanza, está lo que comes y lo que quemas. Engordamos cuando no quemamos todo lo que comemos y adelgazamos si quemamos más de lo que comemos.  Es así de simple. Por eso es conveniente realizar algún tipo de actividad, aunque sea moderada. Lo importante ya he dicho que es la constancia. Es mejor cada día caminar una hora que no matarse a correr un día y luego que a la mañana siguiente las agujetas te impidan volverlo a hacer.

También es importante beber agua, entre un litro y medio a dos litros al día, ya que no engorda en absoluto y sirve para que tu cuerpo elimine toxinas.

EN CONCLUSIÓN

 

Está en nuestras manos aprender a comer durante los 365 días del año y no ser sedentarios. El sobrepeso es la epidemia de nuestro siglo y de nosotros depende que esto no sea así. La operación bikini es una mentira más de la sociedad en la que vivimos que sólo busca el placer visual. El sobrepeso se puede convertir en una enfermedad que es la obesidad y la falta de él en otra que es la anorexia. Son cosas muy serias para tomarlo a la ligera.

Antes os he hablado de una balanza, inclinémosla ahora en la cordura, en la perseverancia y en el esfuerzo. Perdamos estos quilos que nos sobran equilibradamente. Pero por salud, nunca por estética. Y con la SALUD no se juega…

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