La acusación

Nuria

Imagen Creative Commons de Proyecto Eden en FlickR

A pesar de ser la mayor, le tenía miedo. Su hermana pequeña había perdido la razón con aquella frase que había escrito con rabia. La dejó encima de la mesa del comedor, para que todos la vieran.

Afortunadamente, Rebeca fue la primera en llegar. Se preparó algo para merendar y se sentó en una silla dispuesta a pegar el primer bocado. Entonces, vio el papel. Al terminar de leerlo, nada volvería a ser igual entre ellas.

El fuego era la única salida. Rebeca sacó un mechero de su pantalón y quemó aquella calumnia en el cenicero. No quería que nadie más lo viera. ¿Qué pensarían de ella?

Las palabras rebeldes se retorcían ante el fuego hasta que finalmente se redujeron a polvo. Fue una acusación sin fundamento. No quería pensar lo que le hubiese hecho Ana si aquello fuera verdad.

Pero era todo mentira. Su hermana había escrito: “Rebeca se acuesta con mi novio”. Algo había cegado la autoestima de Ana en el último mes. Tardaría en recomponerse de aquello. Siempre imaginaba que alguien le quitaba el novio, pues tenía tanto temor que eso pudiera ocurrir…. Que al final sucedió. El novio se cansó de tener una novia tan celosa y posesiva. La irracionalidad de los celos conducen a la soledad.

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