Fina, poema en imagen

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Interpretando un beso

Verano, interpretando nuestro amor

POEMA 7: “Entre la luz, el ocaso, y el contraste”

 

Aquella jovial víspera de San Juan,
te vi interpretando un beso
en el escenario de la ciudad dormida
y, quise ser la receptora de tus labios.

En la butaca me revolvía con fervor,
movías las manos acaloradamente,
tu actuación me abrasaba totalmente.
Con estupor, contemplé el atardecer más largo.
Un latido bombeaba en el cielo de tu obra.
Y quise quedarme en él, toda una eternidad.

Humedecida, me dormí en la noche veraniega.
Un sueño impoluto me rondaba,
Desperté, y vi la luna teñida de tu mirada.
Y, quise pintarla en el lienzo de mi cuerpo.

La huella de mi corazón brota y crece,
cuando, por fin, me acerco a ti.
Maquiavélico plan el que me puede.
Un rompecabezas el que me tuerce.

Un mito poético en escena

¡Muy buenos días!

El poema que publiqué la semana pasada en la página de Facebook es de Garcilaso de la Vega. Sí, he retrocedido al siglo XVI. Estoy en el Renacimiento de nuestras letras. ¿Os ha gustado esa escena mitológica?
Es de tradición italiana y el autor intentaba imitar lo que se hacía en Italia para que la lengua castellana fuera equivalente a las formas clásicas y humanísticas.
El poema es un SONETO, que es la forma básica de la nueva poética en España. Decía así:

Hermosas ninfas, que en el rio metidas,
contentas habitáis en las moradas
de relucientes piedras fabricadas
y en columnas de vidrio sostenidas,

agora estéis labrando embebecidas
o tejiendo las telas delicadas,
agora unas con otras apartadas
contándoos los amores y las vidas:

dejad un rato la labor, alzando
vuestras rubias cabezas a mirarme,
y no os detendréis mucho según ando,

que no podréis de lástima escucharme,
o convertido en agua aquí llorando,
podréis allá despacio consolarme.

En el poema, Garcilaso se dirige a las ninfas para que le escuchen e interrumpan sus ocupaciones. El poeta las invita a que se compadezcan de su dolor.
En las dos primeras estrofas, el autor nos presenta el tema del poema. Nos describe a las ninfas, dónde viven y qué hacen en ese instante en el que las interrumpe.
En la tercera estrofa, les sugiere que dejen “un rato la labor”. Fijaros que en el verso “No os detendréis mucho según ando”, Garcilaso nos advierte que la vida de las ninfas es mucho más larga que la de él. El verbo andar hace referencia a la vida del yo poético. Por ello, aunque las ninfas lo miren y lo consuelen, no se detendrán por mucho tiempo, porque vivirán mucho más que el autor.
En la última estrofa, el autor se acaba fundiendo en agua con sus lloros: “convertido en agua aquí llorando”. Es una petición, pues no sabemos si las ninfas se acaban apiadando de su dolor.

Espero que os haya gustado esa entrada. A mí me ha servido para situarme y recordar épocas pasadas. No tenemos que olvidar a los clásicos, porque son una base muy importante y esencial de nuestra lengua y literatura.
¡Hasta el domingo que viene! Os espero con un nuevo poema por si lo queréis adivinar.

Me cubro a escondidas

Entre letras y palabras
escondo mi propio mundo;
huyo por el temblor de mis manos
y el ligero estupor de tus labios.

Me delatas en un día de nubes grises
entre los chopos y la pradera de sal;
salvajes mis ideas
que intentaste domesticar.

Me amago en un eterno despertar,
el sueño me cubre el aliento,
bella durmiente, que admiras
en la pared, que taladras como en un juego.

No regresaré ya más hacia ti.
Me he cansado de que no arriesgaras
ni un ápice de lo que te conté
aquel día, en el que no creíste en mí.

Y en tu lugar, vendrá la lluvia otoñal,
que tapará de hojas resecas
mi anhelo de hielo;
terca tu vida en el disparo
que volatizará mi nombre
por no pronunciar
un te quiero a tiempo.

Helena Sauras