Claves del desarrollo creativo

 

Escribir es crear

Toda nuestra experiencia personal se pone en movimiento a la hora de escribir. Hay que conectar con uno mismo sin interferencias para que nuestra mente active la mano y nuestra mano active el utensilio (bolígrafo, pluma, lápiz, teclado…) elegido para conformar el texto. Nos referimos a un acto productivo y no a una sucesión mecánica.

Toda persona es imaginativa y a la vez creativa. La diferencia entre los que se consideran creativos y los que lo son radica en que estos últimos son capaces de expresar una respuesta nueva ante un determinado problema o numerosas ideas en un breve lapso de tiempo.

Diferir los juicios críticos

El antónimo de crear es bloquearse. Bloquearse es tanto no poder crear como producir maquinalmente. La censura es el principal enemigo de la creatividad. Lo mejor es escribir sin corregir; ya corregiremos más adelante. Se tiene que empezar a escribir con espíritu positivo y no pensar en la crítica negativa para evitar el bloqueo.

Una muestra de pensamientos que pueden frenar el desarrollo creativo:

Es imprudente.

Otras personas lo harían mucho mejor.

No vale nada y resulta aburrido.

No vale.

No tengo nada importante que decir.

No puedo.

Este texto no le puede interesar a nadie.

Etapas del desarrollo creativo

  • Preparación
    • Juntar datos, liberar imágenes y visualizarlas.
  • Incubación
    • Dejamos reposar la mente y esperamos. El tema más fuerte será el que aflorará después de esta etapa.
  • Descubrimiento
    • Es cuando surge la chispa y relacionamos aspectos que hasta ahora permanecían aislados. Aparece la punta del hilo, tirando de él nos llevará al texto literario.
  • Escritura
    • Es cuando organizamos y desarrollamos el material que ya teníamos.
  • Reescritura
    • Responde a la pregunta cómo se escribe para elegir diferentes variantes.

Descubriendo mitos

  • Los que escriben no son elegidos: Se sigue pensando en el escritor en términos románticos como si tuviera una virtud especial por la cual le visitan las musas. Esta creencia arraigada frena a muchos que sienten el placer de escribir como si se tratara de un atrevimiento. Debemos pensar que el lenguaje es un hecho social y es común a todos los hablantes. La única condición para escribir es hacerlo con frecuencia sin pensar que a un escritor lo elige el destino.
  • No aferrarnos a la inspiración: La inspiración surge de ideas que teníamos rondándonos en nuestra cabeza durante bastante tiempo. Sin darnos cuenta vamos acumulando fragmentos y nuestra mente trabaja sin detenerse. Llega un momento en que asoma una punta del hilo y es a ese instante al que llamamos inspiración.

 

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