La otra mitad silenciada

En esta opinión, os explicaré cómo me siento en mi tierra. Desamparada y silenciada serían dos palabras, que podrían definirme en los últimos años.

Se tiene que ser valiente para decir que te sientes española y catalana; o catalana y española en la actualidad. Porque en mi caso, el orden de factores no altera el producto, y tampoco me siento más de uno, que de lo otro. Podríamos decir que ambos términos están empatados.

Desde tiempos del ex presidente Mas, que tuvo la idea de dividir a Cataluña, y enfrontar a la sociedad, que lo vivo. Desde el principio, y desde el 9N, en el que pude experimentar cómo alguien de mi entorno cercano, llamaba a mi puerta para preguntar sobre mis ideas políticas; me asombré de lo fácil que era poner una cruz en mi nombre y señalarme como “mala patriota”, que supongo que era lo que buscaban para hacer un “censo” ficticio para poder ir a “votar”. Me mordí los labios y no abrí la puerta, pero me sentí muy atacada. Preferí callar antes que enfrentarme a esa persona. No sé si por miedo, cobardía, o para continuar con la paz vecinal. Después, tuve que ver y aguantar durante días, cómo se habían apoderado del mobiliario urbano, pagado con los impuestos de todos, para usarlos con fines partidistas. Me dio asco, y sentí incluso ira, cosa que me asustó.

Si no estás con ellos; estás contra ellos, piensan. Y no, no es que esté contra ellos, pero no me creo las falacias, que han montado para construir un “país” hecho a su medida, excluyendo y solo gobernando para ellos. Vivimos en la dictadura nacionalista, que intenta independizarse del resto, y ya estoy cansada. Sí, creo que hastío es la palabra que mejor define mi estado de ánimo de hoy.

Ahora, nos llevan a otro montaje suyo. Lo llaman 1-O, y todavía quedan unos meses para continuar desafiando a España. Me da vergüenza ajena, no piensan en los ciudadanos y mucho menos en la convivencia. Yo nací en esta tierra, y para mí la democracia no es intentar saltarse la constitución española a la torera. Los ciudadanos merecemos respeto y quién sea presidente y su equipo cumplan la ley y, quién gobierne, lo haga para todos.

Una española catalana

Imagen Creative Commons de Constanza Hernández Moreno en FlickR

Onyar

L’ena es treu el barret i t’amanyaga.
No és una quimera malgrat t’ha sortit un bony
per la carícia brusca de la terra.
Et fregiria un bunyol amb xocolata,
per prendre a l’hora d’esmorzar.

Seu i parlem-ne, un grinyol trenca l’aire,
hi ha homes insaciables segant,
és un mal any per l’entesa,
la teva mirada s’enfonsa i s’enfonya.

No posis fronteres,
que la història ensenya a aprendre.
No agafis la part que t’interessa,
un sentiment no es pot esguerrar.

L’ena i la grega anaven unides
i unides seguiran,
l’ensonyament et venç.
La grafia se separa i es posa el barret.

Adéu! No vols dir fins aviat?
Tres branques s’empinen,
la dona em guinya l’ull
mentre la teva estava picant.

Des de l’exili, Onyar,
tot agafa un altre color,
blanc de lluna és aquest bany
que m’envolta, miro pel pany
i veig un estel fugaç que divideix el cel
Ja no em fa cap dany.
Seny! La terra continua girant.