Una década como bloguera

Un cuatro de enero de 2008 me metí en el universo de los blogs y creé el que ahora estás leyendo.

Ha pasado una década en la que no se ha frenado mi ilusión por ESCRIBIR y en la que he disfrutado haciéndolo.

Continuamos con deseos de APRENDER, de LEER, y de COMPARTIR.

Cada entrada la he escrito desde el cariño, para aportar mi granito de arena en la diversidad de la palabras escritas de ficción.

Si quieres sumergirte en mi Mi Mundo Literario, os invito a hacerlo. Tienes Poemas, Relatos, una Novela amateur, Reseñas, Videopoemas… por descubrir.

Como A ESCRIBIR se aprende ESCRIBIENDO, ya no existen excusas para no hacerlo. He creado “Mi Rincón del Escritor” en donde iré realizando Ejercicios Literarios diarios.

¡Deseo brindar con todos vosotros y beber el néctar de la perseverancia! Las ganas de trabajar abundan y no nos vamos a rendir. ¿Me acompañáis?

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En forma de primer cuento

Primavera, deshojando cuentos

POEMA 5 – “Entre la luz, el ocaso, y el contraste”

Trinaba una melodía un espabilado gorrión,
gorgoritos intentaban sus hermanos al imitarle.
En el nido, mi escritura les atrapó para inmortalizarles:
capté la fuerza de sus cantos con mis cinco sentidos,
cómo describirlos, cómo despuntar un cuento con ellos.
La letra floreció su osadía, viviendo en el campo por unos días.
El gorrioncito espabilado quiso iniciar una aventura;
quiso perderse los versos, quiso empezar una nueva vida;
alzando el vuelo, independiente de la fuente de mis ideas.
Su mamá inició un canto desesperado cuando le perdió,
sus hermanos se exaltaron piando fuerte su ausencia,
y las notas, llenaron el microcosmos de mi jardín.

El gorrioncito, desfalleció en su viaje y, en una jaula vecina acabó.
Privado de libertad, su voz se marchitó
en el atardecer de finales de su esa misma primavera.
Y en ese estío, aún recordé su temprano canto.
Me sirvió de musa, un lápiz afiló una breve historia
en forma de primer cuento. Ese gorrión fue mi primer protagonista,
también le perdí, mas no de mi memoria y con ella,
renace ahora como la vida en sus días de abril.

Helena Sauras