Sonrosada era la flor de almendro

Primavera, deshojando cuentos

POEMA 2 “Entre la luz, el ocaso, y el contraste”

Sonrosada era la flor de almendro,
que despedía el largo invierno,
meciéndose, al son del viento.

Un templado abrazo me sacude.
Recuerdo el primer baño sonoro:
—Plas, plas!
Mis manos rompían el agua,
balbuceando primeras palabras inexpertas.

—Sirenita sin cola -se reía
el pájaro del cuento.

Mis piernas mojaron sus plumas
Y, arrancaron su risa de cuajo.

Ese abrazo me desata. Quizás sueño.
Quiero dormir en el recuerdo,
comiendo almendras de ensueño,
en la sacudida del último viento,
que anuda mis párpados.

Sonrosada era la flor de almendro,
pálida estoy yo, tiñendo la muerte
un arcoíris albino en mis mejillas.
Y ese abrazo, es el que me engulle
en la calidez del día…

Helena Sauras

Quizás sueño

Prólogo del poemario “Entre la luz, el ocaso, y el contraste”

Quizás sueño, sí, quizás
contemplo la brisa de la ciudad
desde una ventana con prisa.
Recuerdo las estaciones pasar
sin detenerse, veloces, al son, sin olvido.
El pitido de esa ciudad me ensordece.
La vida pasa sin detenerse, mueve sus muslos
provocando la sorpresa al tiempo que transcurre.
Quizás ella también sueña, como yo.
Estamos hechas de la misma historia,
besamos el mismo polvo onírico.
La vida pasa, mueve graciosa sus caderas al compás,
con prisa o no, qué más da ahora que huimos hacia
la incertidumbre de lo que pasará.
La sirena engulle mis sentidos,
esa brisa cierra mis párpados,
ciudad de amores vividos,
toca para mí en la última noche.
Bésame desde el recuerdo y,
transporta mi frágil pensamiento,
hacia la palabra expresada en estos versos.
Bésame con calma, vida.
No huyas de mí. Ni te escondas.
Acaríciame con pausa,
las notas de la fuente se empañan
por mis lágrimas interiores.
Recuerdo. Vivo, sí, quizás…

Helena Sauras

La boina gris de una mujer y un recuerdo

¡Buenas noches!

Quienes hace tiempo que me seguís por la blogoesfera ya sabéis de mi afición precoz a la literatura.

Cree este blog en el año 2008, pero llevo escribiendo desde los 8 años: inventándome mis historias y mis fantasías.

Hoy tengo algo que contaros. Este mes de julio acabé la carrera de Multimedia, estudios que empecé cuando todavía no estaban homologados, y ahora, después de Bolonia por fin homologaron, me reciclé, porque quedaban unas asiganturillas para obtener el título oficial. De hecho, en los últimos años ha habido una revolución en cuanto a Internet se refiere. Cuando empecé la carrera, en el año 2001 no existían los smartphones, ni las redes sociales, y mucho menos el Internet de las cosas. Si miras atrás, da un poco de vértigo esta sociedad tan cambiante que mira hacia la robótica y los drones.

Me pregunto qué quedará de la literatura, hacia dónde vamos, si cada vez los que nos gobiernan les interesa menos que pensemos por nosotros mismos. (Lo demuestran continuamente, quitando del plan de estudios asignaturas como la filosofía (amigo del saber), el latín (tomar conciencia de lo clásico), por no decir de lecturas “obligatorias” que van restando in crescendo.

Ahora que dispongo un poco más de tiempo, seguiré con algunos proyectos que tengo en mente. De momento, intentaré jugar a las adivinanzas con vosotros. Podéis participar todos los que me seguís a través de Facebook o Twitter, Google+, etc. Cada día (si puedo y la salud me permite), pondré una simple estrofa de un poema (anunciando de cuántas estrofas lo componen). Una estrofa diaria y tenéis que adivinar quién es el autor. Para jugar y no hacer trampas, dejaremos de preguntar por una vez al Doctor Google para saber la solución. Dejad que vuestra imaginación vuele, poneros en la piel del escritor y pensad quién puede ser quien escribiera esas líneas y de qué época hacen referencia pues tocaré diferentes estilos y épocas de la historia.

Eso es lo que aprendí con el poema que os he copiado esta semana en la página de Facebook. La solución és la siguiente: Es de NERUDA. Corría 1997 y yo cursaba 3º BUP. Mi profe de lite española, la “Barbie”, como era conocida, nos lo puso en la clase. Me gustó la sonoridad e intenté comentarlo. Esa profesora es la que me enseñó a hacer los primers comentarios de texto. Se tenía que notar que habíamos elegido letras puras. Se respiraba nivel en la clase, y entre todos, intentábamos descifrar las metáforas, y las imágenes ocultas de un poema.

¡Ay boina gris, metáfora de mujer. ¡Ay la muerte de un recuerdo! !Ay antítesis de muerte vs vida!

Hay enfermedad en mi rostro, porque veo el final del otoño oscuro caer. No obstante, el presente se presenta incierto (de humo). Desde la distancia y a través del recuerdo de la trempana literatura, renacerás girando en mi alma.

¡Buenas noches a tod@s! Apuntaros a los comentarios de texto. La poesía se lleva en el alma, en la piel más honda, en el corazón.

¡Un beso! Me encuentro en paz después de soltar lo que llevaba años pensando.

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