Sonrosada era la flor de almendro

Primavera, deshojando cuentos

POEMA 2 “Entre la luz, el ocaso, y el contraste”

Sonrosada era la flor de almendro,
que despedía el largo invierno,
meciéndose, al son del viento.

Un templado abrazo me sacude.
Recuerdo el primer baño sonoro:
—Plas, plas!
Mis manos rompían el agua,
balbuceando primeras palabras inexpertas.

—Sirenita sin cola -se reía
el pájaro del cuento.

Mis piernas mojaron sus plumas
Y, arrancaron su risa de cuajo.

Ese abrazo me desata. Quizás sueño.
Quiero dormir en el recuerdo,
comiendo almendras de ensueño,
en la sacudida del último viento,
que anuda mis párpados.

Sonrosada era la flor de almendro,
pálida estoy yo, tiñendo la muerte
un arcoíris albino en mis mejillas.
Y ese abrazo, es el que me engulle
en la calidez del día…

Helena Sauras